Un Cuervo, un hermano.

Llego un día al club y me acerco a algunos de los vegentiles. Uno, que es manager de una categoría de los juveniles, me empieza a hablar de un chico que era de la Residencia Juvenil de nuestra ciudad. Ese comentario hizo que me ocupe en averiguar más cosas de él. Su entrenador me comenta que es muy puntual, que no falta a práctica. Sigo cada vez más interesado por su historia.

Tengo la suerte de hablar con la señora encargada de la residencia juvenil mientras él estuvo ahí.

– Ese chico es un sol, se merece todo en esta vida. Un clásico ejemplo de que se puede. Él siempre elige lo mejor. Es perseverancia, es fortaleza, muy querido, de buena madera, muy trabajador. Trabaja de mozo; hizo tortas para vender y hace cualquier changa que se le presente – dice la señora.

Después hablé con él, Alexis Molina.

Desde los cuatro años estuvo en la residencia de Las Perdices, uno de los hogares de paso donde los chicos eran llevados cuando sus papás no podían contenerlos. Después,  por querer estar más cerca de su padre del corazón,  pidió el traslado a la de Bell Ville a la que  llegó en el 2011.

Uno de los trabajos  que realizaba la Residencia era el de incentivar a los chicos a hacer deportes. Como  él no se sentía bien en los otros, eligió el rugby  y empezó a practicarlo en nuestras canchas.

Se lo ve feliz. Ya hace un año y medio que vive con su papá del corazón, al que quiere mucho,  y dos años y medio que está jugando con Los Cuervos. Empezó de tercera línea, intercalando de segunda, jugando más de tercera línea en la posición de ala.

Le gusta mucho jugar y los del equipo son para él, hermanos. Si le falta alguna cosa siempre están para ayudarlo, apoyarlo, son muy compañeros.

Ve mucho rugby por tv: partidos, jugadas y jugadores históricos y actuales.

Su ficha es así:

Apodo: Resi

Un entrenador: Willy Campanella y Pepi que me enseño la técnica del tackle.

Una comida: Pizza.

Un jugador: Cordero.

Un boliche: No soy de salir.

Novia: No tengo novia.

Esta historia me  atravesó en todos los sentidos.  Alexis se merece cada cosa que ha conseguido y seguramente, si persevera, alcanzará su sueño  de ser profesor de matemáticas.

Es un hombre de bien que la pelea y lo aliento a que  siga peleándolas a todas. La vida no es fácil pero con sus fuerzas seguramente va a poder lograr grandes cosas.

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